Cuando pensamos en "jardín japonés" se nos suele armar la imagen de arena rastrillada formando anillos alrededor de rocas, grava, alguna que otra hierba y musgo; pero la jardinería en la tierra del sol naciente trasciende ese paisaje topográfico.
Cerca de la playa Ajigaura, en la ciudad de Hitachinaka (prefectura de Ibaraki, en Japón), el parque nacional Hitachi Seaside hipnotiza a sus visitantes con el encanto de millones de flores que cubren gran parte de las 120 hectáreas de la instalación. Como si fuera el escaparate de una tienda, los colores y las formas de este jardín de gran escala cambian según la temporada. En primavera, por ejemplo, las "flores de moda" son el narciso y el tulipán (alrededor de 170 variedades); rosas y zinnia en verano, y coquia y cosmos en otoño; y durante todo el año pueden verse los cipreses de verano, una especie de pino en miniatura, adorable y redondo, que va cambiando de verde a rojo según la estación.
La traducción de "Hitachi" es literalmente "amanecer". Durante la Segunda Guerra Mundial, este territorio albergaba la base militar de Estados Unidos, y fue transferido al gobierno japonés a principios de la década del 70. En 1991 el parque Hitachi Seaside —diseñado originalmente para resolver las demandas recreacionales del área metropolitana— abrió sus puertas al público y desde entonces ha recibido a casi 8 millones de visitantes y se ha convertido en uno de los destinos turísticos más populares de Japón.
Actualmente es un parque de diversiones, con montaña rusa y noria por supuesto, y también campos de golf, áreas para barbacoas (BBQ) y mini cursos para practicar ciclismo, BMX y atletismo, y está prevista mejorar la base recreacional de la playa y su ampliación a 350 hectáreas. En verano abre de 9:30am a 6:00pm, y la entrada cuesta aproximadamente $5 para mayores de 15 años, $2.50 para mayores de 65, $1 para niños en edad escolar de primaria a secundaria, y es gratis para menores de 6 años.
Lleno de bosques, dunas, jardines y atracciones, el parque también celebra su propio festival anual, llamado "Nemophila Harmony", y es que cada año aquí florecen casi 5 millones de nemófilas, que como una alfombra azul natural cubren toda Miharashi no Oka, una colina con vista panorámica al Pacífico, desde donde se ve al cielo unirse con el océano, y al mar chocar con la tierra… para seguir siendo cielo.




