De héroe a verdugo; de maestro respetado a un completo impostor. La vida de Juan Carlos Aguilar era un completo camino de rosas de cara a la opinión pública, una vida que, de repente, se ha tornado en una mentira desde el momento en el que agredió a una mujer nigeriana en Bilbao que ha muerto tras no haber podido salir del coma . La Ertzaintza le detuvo y descubrió entonces que había matado a otra tras encontrar restos humanos en su casa y en el gimnasio que regentaba y tras escuchar la propia confesión del agresor.
Ahora, tras el suceso, toda la verdad sale a la luz: Juan Carlos Aguilar no es maestro shaolín, como muchos le consideraban. Por no ser, ni siquiera es monje. Durante casi 20 años, el dueño del gimanio 'Océano de la Tranqulidad' se intentó labrar una reputación tras visitar el Monasterio Shaolín, un templo budista situado en la provincia china de Henan que guarda conexión con las artes marciales como el Kung fu. Se hizo famoso gracias a numerosos vídeos e intervenciones en
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