El pequeño Charlie Harris-Beard, en una foto de su página en Facebook (Facebook)Siempre
hay en las bodas un porcentaje de invitados que no puede dejar de
llorar. En el caso del enlace entre Joe y Fiona Harris-Beard, que tuvo
lugar hace poco menos de dos semanas, ese número se extendió a todos y cada uno de los 300 invitados que llenaban la iglesia de St Mary en Kidderminster
(Worcestershire, Inglaterra). Todos y cada uno de los allegados a la
pareja que presenció la boda lloró a la vez al principio de la ceremonia
de 45 minutos.
El motivo apenas levantaba un par de palmos de suelo. Era el padrino de la pareja: su hijo pequeño, Charlie Harris-Beard, de dos años. El que llevó los anillos a sus padres subido a un coche diminuto, un Audi azul, manejado por control remoto. El que provocó que la boda se adelantara porque los médicos habían dicho que solo le quedaban semanas de vida.
El pequeño Charlie padece un caso grave de leucemia, una enfermedad terminal que tardará muy poco en poner fin a su vida. Ya le fue diagnosticada en Semana Santa del año pasado y se
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