LA PLATA.- El asentamiento La Toma, donde vivían los tres niños encontrados muertos en la pileta de un club de barrio de Villa Trujuy, en el partido de Moreno, empezó a formarse hace poco más de un año, en un descampado entre los barrios Cuatro Vientos y Villa Nueva. Las 100 familias que hoy habitan el predio, de unas diez cuadras por tres, llegaron de otros barrios cercanos y del Paraguay, dijeron a LA NACION militantes sociales y vecinos de la zona.
La calle Dámaso Sánchez separa el asentamiento del club que, según los vecinos, alguna vez perteneció a Vélez Sarsfield. "En un tiempo venían los jugadores, pero eso fue hace mucho. Ahora no sabemos quién lo administra. Viene gente de clase media, media alta. El contraste con el asentamiento es muy marcado", dijo un periodista de Moreno que conoce muy bien la zona y a sus habitantes.
Todas las casas de La Toma son precarias; las de los vecinos que llegaron primero tienen algunas paredes de ladrillos; los últimos residentes, en cambio, habitan en casillas de madera, chapa y cartón. A las maderas con las que construyen las casas las llaman paneles. En esas maderas vienen los insumos industriales, las maquinarias. Son parecidas al aglomerado. También usan los pallets. Son las maderas que descartan las industrias y que alguien acopia y vende.
Jonatan Benítez, integrante del movimiento Barrios de Pie Libres del Sur de Moreno y vecino de un barrio lindero, dijo a LA NACION: "Ninguna vivienda tiene servicio de gas, ni electricidad. Para obtener agua, algunos vecinos usan bombas de extracción".
Por la falta de trabajo y sin asistencia social -en este caso se encuadran los paraguayos, que como no tienen documentación no pueden recibir asignaciones-, los lugareños subsisten haciendo "changas" o como cartoneros.
Yanina, que trabaja con vecinos del asentamiento, contó que en el predio se instaló una feria, al estilo de La Salada. La levantó un grupo de comerciantes que no podía pagar la renta de los puestos en otra feria, la del barrio de Las Flores, cerca de La Toma.
Ayer, luego del hallazgo de los cuerpos, la policía se ubicó entre el asentamiento y el club para evitar el avance de los vecinos. Los uniformados fueron apedreados y acusados de no haber buscado bien a los chicos. Acaso también recordaron cuando, un año antes, los policías habían intentado desalojarlos. Hace tiempo que en La Toma no sienten la amenaza del desalojo, pero la inquina hacia la fuerza no ha disminuido. "La misma policía que intentó desalojarlos el año pasado es la que está ahí. Por eso hay tanta bronca", dijo Lucas Franco, otro militante que conoce bien el barrio.
La tensión y la violencia, al parecer, también están generadas por la xenofobia. Benítez consideró que el trato de los socios del club hacia los vecinos "es indiferente". Y Franco resaltó que la discriminación contra los paraguayos que se instalan en la zona es muy cruda, que incluso los acusan cuando falta algún servicio. "En Moreno hay unos diez asentamientos; algunos, en los que sólo viven argentinos, izan una bandera para diferenciarse del resto", contó Franco.

