Una alarmante serie de denuncias de unos supuestos abusos sexuales de niños en Chile llevó el viernes a la Fiscalía Nacional a impulsar investigaciones en 59 instituciones educativas de Santiago, donde padres desesperados esperan que se esclarezcan los hechos.
Los procesos de investigación están centrados actualmente en 49 escuelas del sector este de la capital -donde se encuentran las escuelas de nivel socioeconómico más alto-, y en otros diez centros educativos del sector oeste, según informó el viernes el fiscal nacional Sabas Chahuán.
"Al igual que en delitos de corrupción o económicos, aquí investigaremos igual, sea donde estén los niños. Nos ponemos en el lugar de padres y apoderados y sabemos que están preocupados, ansiosos y desesperados", dijo Chahuán tras reunirse con los directivos de la Asociación de Padres, Madres y Apoderados (AMDEPA) y la Red Infancia Chile.
Dos últimos casos aumentaron la alarma: en una escuela del sector este al menos tres niños denunciaron presuntos abusos sexuales por parte de los auxiliares del centro. En tanto, en un jardín infantil, se produjeron cuatro acusaciones de abuso sexual y violación de menores. En el jardín infantil denunciado, el presunto agresor era el hijo de la directora del centro, que según se comprobó después, funcionaba sin los permisos obligatorios.
Según la Fiscalía Nacional, las denuncias por abusos sexuales a menores de 14 años aumentaron a nivel nacional un 22% durante el primer semestre de este año. "No hay un aumento del número de casos de abuso, sino más bien se produjo un aumento de las denuncias porque la sociedad chilena perdió el miedo a denunciar estos casos", dijo a la AFP María Jesús Muñoz, psicóloga infanto juvenil de la Universidad Adolfo Ibáñez.
"Lo que más ayuda es la denuncia de la gente, y esta denuncia debe estar avalada por una ley que endurezca las penas, pero también deben haber conductas de prevención", señala Muñoz. Se suman a estos episodios una larga lista de acusaciones que se han producido en contra de sacerdotes de la Iglesia católica chilena, que ha investigado a parte de los clérigos por la vía canónica y llegó a pedir perdón por sus delitos, aunque nunca los llevó ante la justicia.
Algunos de los casos más sonados fueron las denuncias contra el sacerdote Cristián Precht, uno de los principales defensores de las derechos humanos durante la pasada dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), o la acusación contra el influyente sacerdote Fernando Karadima, formador de varios obispos.
Estas denuncias, que también afectaron a sor Paula, la exsuperiora de un prestigioso colegio de niñas de Santiago que falleció este viernes por un cáncer, fueron realizadas por sus presuntas víctimas, ya adultas, que decidieron hacer público su testimonio, en algunos casos incluso mediante entrevistas o videos en internet.
Ante el incremento de casos, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, mostró su preocupación el miércoles y anunció la creación de la figura de un "Defensor del niño", así como el endurecimiento de penas por abuso sexual infantil, junto a una serie de medidas destinadas a frenar y combatir este delito. "No podemos permitir que el enorme mal causado por unos pocos termine enquistando entre nosotros un clima de desconfianza generalizada y de sospechas permanentes de los unos con los otros", concluyó Piñera.
El antropólogo Osvaldo Torres, de la fundación Chile 21, aseguró que "las medidas anunciadas son reactivas a una situación de larga data en el país". "El discurso nacional se ha venido transformando desde la tolerancia ante el abusador (...) a uno de repulsa y clamor de castigo. Que un presidente deba hablar al país sobre este tema simboliza la gravedad y extensión de este tipo de delito", agregó Torres en un artículo en el periódico digital El Mostrador.
La Fiscalía chilena abrió, el 20 de julio de 2012, investigaciones en 59 colegios de Santiago por denuncias de supuestos abusos sexuales a menores, en un momento en que se produce un aumento de las acusaciones, lo que ha causado un fuerte revuelo mediático.

