(www.neomundo.com.ar / Especial por Nadia Luna - Agencia CTyS) Así como para obtener la superficie de una figura geométrica, primero es necesario conocer la fórmula; o para jugar un deporte, antes es preciso saber sus reglas; para utilizar la energía proveniente del sol, es fundamental conocer cuánta radiación llega a las diferentes regiones del país, para instalar el equipamiento que la tendrá como insumo en la zona que resulte más propicia para ello.
El Grupo de Estudios de la Radiación Solar (GERSolar) de la Universidad Nacional de Luján (UNLu) puso en marcha un proyecto que instalará 40 estaciones con equipamiento para medir la radiación solar, lo que posibilitará un mejor aprovechamiento de esta fuente de energía renovable a la hora de instalar desde un calefón solar en una casa hasta plantas generadoras de energía eléctrica.
RECUPERACION DE LA VIEJA RED
De esta manera, junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la petrolera YPF, la UNLu pretende recuperar y mejorar la vieja red solarimétrica desmantelada en los ´90 debido a la escasez de recursos económicos y la consecuente falta de mantenimiento.
En la nueva red, se medirán tres tipos de radiación: global, directa y difusa, siendo la primera vez en el país que se mida masivamente la directa.
ENERGIA DIRECTA
"La energía que llega del sol es gratis y limpia, pero por cada metro cuadrado se obtiene apenas un kilovatio en el mejor de los días, por lo que se precisan áreas de colección muy grandes para generar potencia. Por eso, es mejor utilizar la radiación que viene directamente del sol, que provee una mayor densidad de energía", explica el doctor en Ciencias Aplicadas Hugo Grossi Gallegos, miembro del GERSolar.
TRABAJANDO CON EL SOL DE LA REPÚBLICA
El GERSolar es el único grupo del país que estudia sistemáticamente la radiación solar en el rango visible. Un antecedente directo del nuevo proyecto es la "Red solarimétrica regional", compuesta por ocho estaciones montadas en la Pampa Húmeda argentina con la cooperación de otras instituciones.
En ellas se mide la radiación global, a través de pequeños sensores (solarímetros) que, al calentarse, envían una señal eléctrica mediante un cable, hacia una computadora donde se analizarán los datos. Además, se miden las horas de brillo solar o heliofanía, a través de un heliógrafo.
Por su parte, en la estación emplazada en la UNLu, también está funcionando un equipo que mide la radiación directa y difusa. "Este equipo tiene un GPS que sigue todo el día la ubicación del sol para medir la energía directa; mientras que por otro lado, tiene una especie de bola que tapa el sol para medir lo que viene del resto del cielo, llamada radiación difusa", describe Grossi Gallegos. "También se le puede sumar un sensor para medir la energía global, ya que es recomendable medir las tres juntas".
Un material de consulta fundamental para la nueva red es el "Atlas de Energía Solar de la República Argentina", elaborado por Grossi Gallegos y Raúl Righini, también doctor en Ciencias Aplicadas y director del GERSolar.
El atlas se basó en los datos de la vieja red solarimétrica, que el primero utilizó para elaborar cartas mensuales de irradiación solar global para su tesis de doctorado, antes de que se desmantelaran las 42 estaciones que había, "para que no se pierda el trabajo que tantas personas habían realizado durante tantos años", cuenta. En tanto, Righini realizó las cartas mensuales de heliofanía.
PARA QUE SIRVE
"Conocer estos datos sirve, por ejemplo, para instalar una planta generadora de energía eléctrica, para poner paneles fotovoltaicos en casas alejadas de la red de tendido eléctrico, o para los agrónomos que necesitan saber cuántas horas de sol necesitan los diferentes cultivos", enumera el director del GERSolar. "Imprimimos mil ejemplares del atlas y los distribuimos gratuitamente por todo el país. También está digitalizado para mandar a quien lo requiera", agrega.
LO QUE VIENE
Para Grossi Gallegos, hay dos grandes desafíos en este proyecto. Por un lado, la instalación de los equipos, y por el otro, asegurar el mantenimiento de la red una vez terminado el proyecto, luego de los cuatro años pautados para su realización.
"Lo mejor es que haya una persona radicada en el lugar que vigile el equipamiento, lo mantenga limpio y, aunque no esté capacitado para arreglarlo, comunique a la central si algo falla", puntualiza el investigador. "Para eso, esperamos generar interés en otros organismos, ya que la universidad no podría mantener las estaciones de todo el país".
Otro proyecto del grupo es calcular cuánto dinero se ahorraría utilizando un termotanque híbrido, que funcione a gas y a energía solar, en vez de un dispositivo convencional (sólo a gas). El termotanque ya se instaló en el techo de la biblioteca de la UNLu, pero aún no comenzó a operar.
Con los datos obtenidos luego de un tiempo, se calculará el ahorro para cada región del país mediante el atlas solar. "De esta manera, nos relacionamos más con la sociedad, ya no sólo proveyendo información teórica, sino a través de un producto más ligado a la investigación aplicada", destaca Righini.
Respecto a la red solarimétrica, este año se empezarán a instalar las estaciones y a construir los laboratorios. "Aún no sabemos de forma precisa en qué lugares instalaremos los equipos. Las regiones que más interesan son el Oeste y el Noroeste del país, que son, en general, las zonas con mayor radiación, pero está previsto montar también estaciones en otras regiones", concluye Grossi Gallegos.
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