RALEIGH, Carolina del Norte, EE.UU. (AP) — Ahora que sobrevivió al juicio en su contra por el cargo de corrupción en su campaña por la candidatura presidencial demócrata, John Edwards podría enfrentar una lucha aún más difícil para recuperar el respeto público.
Expertos en imagen y amigos recomendaron que el ex aspirante presidencial en desgracia mantenga en espera su vida pública y política durante unos años. Los detalles de su aventura amorosa y de la hija que tuvo con su amante fueron reproducidos en su juicio y están demasiado frescos, señalaron.
"Planta un pequeño jardín, ocúpate de ese jardín, y espera y escucha", dijo Wade Smith, un abogado que contrató a Edwards cuando era joven y quien lo representó antes del juicio.
Y entonces podrían ser posibles varias cosas: una carrera jurídica representando a pacientes enfermas de cáncer de seno y a los pobres, o una vida como padre hogareño. Pero nunca más una carrera en política.
"Pienso que John Edwards no tiene un futuro político. Nada (dicho esto último en español), cero", señaló Merle Black, profesor de Ciencia Política de la Universidad Emory. "No puedo pensar en ningún demócrata en el país que querría estar en el mismo escenario con John Edwards".
Los miembros del jurado dijeron que dejaron a un lado las transgresiones de Edwards y se enfocaron en la falta de evidencia por parte de los fiscales cuando lo exoneraron de una acusación de aceptar ilegalmente contribuciones de campaña y no llegaron a una decisión sobre otros cinco cargos.
Edwards fue acusado de orquestar un plan para utilizar dinero de donadores de campaña a fin de ocultar a su amante, Rielle Hunter, mientras buscaba la candidatura para llegar a la Casa Blanca.
Sólo el tiempo dirá si puede rehabilitar su imagen tras los escándalos sexuales como lo hicieron otros políticos de renombre, como el ex presidente Bill Clinton, el ex gobernador de Nueva York Eliot Spitzer y el ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich.
"Yo le diría que desaparezca y se ocupe de su familia", dijo Gary Pearce, un ex asesor político, quien ayudó a Edwards a ganar un escaño en el Senado federal en 1998. "Posiblemente no existe un hombre en la vida pública más despreciado que él".
Edwards no fue específico sobre sus planes cuando habló el jueves afuera del Palacio de Justicia en Greensboro.

